ÁgoraRevista.com es una publicación sobre temas de seguridad en México. ÁgoraRevista se enfoca en noticias y análisis sobre las actividades de SEDENA, SEMAR, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) y la Secretaría de Gobernación (SEGOB) en su lucha contra el cártel Los Zetas y otras organizaciones de tráfico de drogas. También reporta sobre la colaboración entre estas instituciones militares mexicanas y sus contrapartes en Estados Unidos para prevenir el tráfico de cocaína, heroína, mariguana y drogas sintéticas y sobre el avance de las tecnologías militares que apoyan esta lucha

Bajo presión, el cártel de Los Zetas diversifica sus actividades delictivas en Veracruz

Elementos de la policía vigilan cerca de los trabajadores de la empresa
  petrolera estatal, Pemex, que trabajan en un derrame de petróleo cerca de
  Rosarito, el 10 de febrero de 2011. Unos ladrones se conectaron al oleoducto y
  provocaron un derrame importante de diesel al sur de la ciudad fronteriza de
  Tijuana, Baja California, dijeron las autoridades. [REUTERS/Jorge
  Duenes]

Elementos de la policía vigilan cerca de los trabajadores de la empresa petrolera estatal, Pemex, que trabajan en un derrame de petróleo cerca de Rosarito, el 10 de febrero de 2011. Unos ladrones se conectaron al oleoducto y provocaron un derrame importante de diesel al sur de la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, dijeron las autoridades. [REUTERS/Jorge Duenes]

Bajo una gran presión debido a la guerra contra las drogas del Presidente Felipe Calderón, Los Zetas, uno de los más sangrientos cárteles narcotraficantes mexicanos, se han extendido más allá del narcotráfico para buscar fuentes adicionales de ingresos mediante otras actividades ilícitas, como el tráfico de personas, extorsión, secuestro y el altamente lucrativo robo de petróleo en el puerto de Veracruz.

Los Zetas han visto a los inmigrantes centroamericanos que viajan a través del estado para tratar de cruzar a Estados Unidos como algo muy rentable. En la prensa mexicana han proliferado las historias sobre el cártel que extorsiona a los inmigrantes y los obliga a unirse a su grupo delictivo.

“Fui secuestrado por tres días”, dijo Wilson, un joven hondureño de 21 años, a Reuters. Wilson, que fue forzado a bajarse del tren en el que viajaba por Veracruz, relató: “Estaba oscuro; nos sacaron del tren con armas automáticas y nos encerraron en cuartos pequeños. Nos golpearon y nos pidieron los números de nuestros familiares en Estados Unidos. Nos dijeron que, de no hacerlo, teníamos que trabajar para la pandilla o nos iban a matar”.

La diversificación de la actividad delictiva por parte de Los Zetas no se ha limitado a la explotación de los inmigrantes y la extorsión de los negocios locales. De gran importancia económica para el estado de Veracruz y el país entero ha sido el enfoque del cártel en Pemex, el monopolio petrolero estatal y la empresa más grande de México, responsable del 40% del ingreso del gobierno y la fuente principal de divisas del país.

El estado de Veracruz posee una economía robusta y diversificada: suministra el 35% de las necesidades de agua de México y es exportador de café, fruta fresca, fertilizantes, azúcar y pescado.

Sin embargo, el petróleo tiene un papel destacado en la economía del estado, dado que la zona norte de Veracruz es un importante productor de petróleo.

En lo que la publicación Journal of Energy Security ha llamado “una alarmante intersección entre la violencia relacionada con las drogas y el sector de energía de México”, el cártel frecuentemente trabaja con exempleados de Pemex para identificar a qué oleoductos a conectarse y cómo hacerlo.

En una entrevista con el Servicio Extranjero del Washington Post, Ramón Pequeño García, jefe de las operaciones antidrogas de la Secretaría de Seguridad Pública de México, dijo que los exempleados “son personas altamente calificadas que tienen conocimiento técnico para extraer petróleo de los oleoductos”.

La empresa ha perdido más de 1,000 millones de dólares en el robo de petróleo en los últimos cuatro años, según funcionarios de Pemex. La mitad del robo ha sido realizado por medio de operaciones sofisticadas en las instalaciones petroleras y los oleoductos de Veracruz. “Trabajan de día y de noche para encontrar distintas formas de penetrar en nuestros sistemas, estructuras de antirrobo e infraestructura”, dijo Carlos Ramírez, vocero de Pemex.

No siempre ha sido así. Hace unos cinco años, el puerto de Veracruz estaba lejos de la violencia relacionada con las drogas que ha dejado cicatrices en las ciudades del norte de México. Pero en años recientes, Veracruz, y el estado en forma de media luna que lleva su nombre, no ha estado exento del crimen organizado y de la guerra contra las drogas.

En abril, las tropas mexicanas pelearon contra sicarios que trataban de consolidar operaciones de narcotráfico en Veracruz. En un comunicado, el gobierno estatal declaró que diez sicarios murieron en el enfrentamiento.

Días después, los sicarios emboscaron y mataron a un jefe de la policía, Juan Moreno López; al jefe de la fuerza policíaca intermunicipal del área Minatitlán-Cosoleacaque, y dos de sus oficiales.

En un enfrentamiento entre el Ejército y hombres armados ocurrido en enero en Jalapa, capital del estado de Veracruz, murieron por lo menos una docena de sospechosos y dos soldados. La cruenta batalla tuvo lugar dos colonias de la capital y obligó a los residentes a permanecer dentro de sus hogares y los desafortunados transeúntes que se tropezaron con la batalla tuvieron que correr para huir.

Ubicado entre el territorio de la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México, el estado de Veracruz es uno de varios estados del este de México donde el cártel del Golfo y Los Zetas están peleando entre sí para obtener el control.

En los últimos meses, el gobierno mexicano ha estado tratando de dar pelea a los cárteles a fin de enfatizar, en palabras del gobernador del estado, Javier Duarte, al declarar ante AFP, que “en Veracruz, nadie está por encima de la ley”.

La campaña de ofensiva de las autoridades estatales y federales contra los grupos del crimen organizado en todo el estado está incrementando su ritmo. Y, del mismo modo, se ha intensificado la lucha entre los cárteles para obtener la ventaja.

El incremento en el número de muertos en Veracruz cuenta su propia historia.

En Veracruz, más de 450 personas han muerto por actos violentos relacionados con las drogas desde que el Presidente Felipe Calderón declaró la guerra en contra de los narcotraficantes, según las cifras recabadas por el gobierno mexicano.

Hasta este año, Jalapa, capital del estado, había visto relativamente pocas situaciones de violencia, sólo 14 muertes relacionadas con drogas desde 2006 hasta 2010.

En enero, esa cifra se duplicó en el enfrentamiento que dejó un total de 14 muertos.

Las autoridades militares dijeron que el tiroteo de enero sucedió cuando los sicarios abrieron fuego contra los soldados que arribaron por la noche a una casa para llevar a cabo una búsqueda rutinaria de armas de fuego.

Cuando finalizó la batalla, la noche siguiente, las tropas recuperaron cinco rifles, tres pistolas, docenas de granadas y chalecos de protección.

Asimismo, la pelea que dejó 10 sicarios muertos en abril en el puerto de Veracruz no fue parte de una compleja operación militar previamente planeada. Los soldados y los marinos estaban verificando la información obtenida de manera anónima de que había hombres armados en la colonia Infonavit de Río Medio cuando se vieron bajo fuego, según una declaración del gobierno del estado de Veracruz.

Después del encuentro, las tropas confiscaron tres rifles automáticos, tres uniformes de policía y dos automóviles, señalaron las autoridades estatales.

Tan sólo hace cinco años esta clase de violencia que ahora azota al estado era rara. Tanto a nivel local como internacional, Veracruz era más relacionada con la música y la danza, desde las variaciones del fandango exportado de España que se desarrollaron en Veracruz, hasta las danzas indígenas y folklóricas, como la Danza de los Voladores, de raíces prehispánicas.

Eso empezó a cambiar cuando el temido cártel narcotraficante de Los Zetas, que una vez sirvieron como el flanco armado del cártel del Golfo, se trasladó a Veracruz, desde Tamaulipas, en el norte, para pelear contra sus rivales del cártel de Sinaloa.

En 2005 empezaron a usar a Veracruz como una de sus bases claves. Y repentinamente surgió la violencia.

Los asesinatos por ajustes de cuentas aumentaron. Dos miembros de Los Zetas fueron asesinados a tiros en una carrera de caballos. En otro enfrentamiento mataron a tres policías y un transeúnte. Cuatro guardaespaldas asignados para proteger a la familia del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, fueron asesinados mientras manejaban en el puerto de Veracruz.

“Veracruz siempre ha sido tranquilo, pero ahora hemos tenidos tres meses de derrame de sangre”, se lamentó el jefe de la Policía de Tránsito estatal, Arturo Quintero, ante Reuters. El propio Quintero fue herido de gravedad después de haber recibido un disparo desde un vehículo en movimiento.

Una vez que Los Zetas se separaron de la organización del Golfo, las luchas por el control territorial se intensificaron. El jefe de aduanas del puerto, Francisco Serrano, desapareció y su cuerpo nunca fue hallado.

En una entrevista con CBS, Juan José Suárez, director general de Pemex, dijo que el robo de petróleo es un delito en contra de todos los mexicanos: “Esto no es robar a Pemex; es robar a los dueños de Pemex. Éste es patrimonio de todos”.

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