Los problemas de la frontera El Paso-Ciudad Juárez prevalecen durante la Sexta Conferencia Desafío Soberano del Comando de Operaciones Especiales de los EUA

Historia de dos ciudades fronterizas

Volumen 4, No. 2 2011
Los altos edificios de El Paso contrastan con el paisaje de Ciudad Juárez. [AGENCE FRANCE-PRESSE]

Los altos edificios de El Paso contrastan con el paisaje de Ciudad Juárez. [AGENCE FRANCE-PRESSE]

“El índice de delincuencia baja: homicidios disminuyen notablemente”, leía el titular de la portada de El Paso Times del 7 de noviembre del 2010. Sólo tres homicidios se habían reportado hasta esa fecha en la ciudad, en comparación con 10 en el año 2009, ganándose así el título de “la segunda ciudad más segura del país”, en base a la información compilada por CQ Express del Informe Regular sobre Crímenes.

Lo peculiar sobre esa noticia es que, al cruzar el puente fronterizo sobre el Río Bravo (o Río Grande, dependiendo del lado en que esté), se encuentra una ciudad que también ocupa los titulares, pero por razones opuestas y no tan positivas. Ciudad Juárez, la ciudad hermana mexicana de El Paso, fue denominada el año pasado como “la zona más violenta del mundo fuera de las zonas de guerra declarada” por el periódico El Norte y sigue siendo el centro de una sangrienta batalla por el control entre cárteles de narcotraficantes. Para esa misma fecha del titular del El Paso, en noviembre del 2010, la ciudad había ya experimentado 2,500 muertes violentas, según información gubernamental.

La disparidad entre ambas ciudades resultó un tanto asombrosa para algunos de los participantes de la sexta Conferencia Desafío Soberano, un evento anual organizado por el Comando de Operaciones Especiales de los EUA (USSOCOM, por sus siglas en inglés), el cual reunió a funcionarios militares de alto rango y diplomáticos de 67 países.

“La enorme diferencia entre El Paso y Ciudad Juárez es que, en El Paso confiamos en la policía”, dijo John Cook, alcalde de El Paso al Times. Al día siguiente, durante su discurso en la conferencia, Cook amplió el tema de los desafíos que enfrenta al tratar de mantener una imagen positiva para su ciudad.

La importancia de la confianza entre las comunidades, agencias y países fue enfatizada durante diversos discursos en la conferencia, que se centró en el tema “Fronteras y seguridad: Similitudes, diferencias y afinidades compartidas”. Se utilizó la dinámica de El Paso-Ciudad Juárez para promover intercambios entre los asistentes, los cuales compartieron sus puntos de vista sobre la forma en que sus gobiernos protegen sus fronteras y al mismo tiempo respetan la soberanía de sus vecinos.

“La noción histórica de la soberanía en los EUA está relacionada con la definición de territorio, pero el término soberanía va mucho más allá de la geografía. Las amenazas a la cultura, la economía, la información y las amenazas electrónicas y cibernéticas no tienen el mismo respeto por los puestos fronterizos y territorios”, dijo el Almirante Eric Olson, comandante de USSOCOM, durante su discurso de bienvenida antes de presentar al ponente principal, Ryan Crocker, quien fuera embajador de los EUA en Irak y Afganistán, y actualmente decano de la Escuela de Gobierno y Servicio Público Bush en la Universidad A&M en Texas.

“Todavía somos un mundo de estados soberanos”, dijo el embajador en su discurso. “Yo pienso que su presencia aquí demuestra, igual que lo demuestran muchas de las crisis del mundo, que la soberanía tiene que estar un poco borrosa y un poco diluida si vamos a prevalecer sobre los actores y los adversarios a quienes el concepto de soberanía no les preocupa en lo absoluto y están buscando aquellas fisuras y espacios entre países soberanos en los que puedan moverse.”

Construyendo sociedades

El almirante James A. Winnefeld Jr., comandante del Comando Norteamericano para la Defensa Aeroespacial y del Comando Norte de los EUA, habló sobre los problemas del Hemisferio Occidental. “Nosotros, en Norteamérica, seguimos enfrentándonos con nuevos desafíos”, dijo. “Es un mundo cambiante con extremistas violentos, inestabilidad en muchas partes del planeta, actividad criminal transnacional, vulnerabilidad cibernética y por supuesto, desastres naturales. Estamos enfrentando estos nuevos desafíos con herramientas nuevas; hallamos maneras creativas de elaborar nuevas herramientas sin violar la libertad de nuestro pueblo y la forma de vida.

Funcionarios militares de alto rango y diplomáticos de 67 países participaron en la sexta Conferencia el Desafío Soberano. El grupo tomó un descanso y se reunió afuera de su hotel del centro de El Paso para tomarse una foto. [SOVEREIGN CHALLENGE CONFERENCE]

Funcionarios militares de alto rango y diplomáticos de 67 países participaron en la sexta Conferencia el Desafío Soberano. El grupo tomó un descanso y se reunió afuera de su hotel del centro de El Paso para tomarse una foto. [SOVEREIGN CHALLENGE CONFERENCE]

“Hay muchas oportunidades en las que podemos trabajar juntos y al mismo tiempo respetar la soberanía y la cultura de nuestros países socios. vamos a ayudarnos unos a los otros en tiempos de necesidad, a fomentar la cooperación sobre seguridad y construir alianzas militares basadas en la confianza y el respeto. La prosperidad y seguridad de Canadá y México inciden directamente en el bienestar de los Estados Unidos, así que seguiremos trabajando muy de cerca con nuestros socios por mucho tiempo”, dijo Winnefeld.

Como el canario en el fondo de una mina

Una pregunta apremiante en la conferencia fue la de cómo dos ciudades fronterizas abordan los problemas de seguridad mientras que se respeta la soberanía. Se llevaron a la mesa diversas perspectivas sobre este asunto, y se tocaron distintos temas, tales como el controvertido proyecto de ley 1070 del Senado de Arizona y la legalización de la marihuana durante un panel de discusión y el discurso de apertura de Cook. Esto sirvió para motivar a los agregados extranjeros sobre sus propios problemas fronterizos, los mismo que fueron analizados posteriormente en grupos individuales.

El mayor Bernard J. Brister, profesor del Colegio Militar Real de Canadá, inició el panel de discusión dando sus opiniones sobre la seguridad continental y sus implicanciones para la soberanía nacional en Norteamérica. “Las percepciones del público sobre la soberanía, real o imaginaria, pueden ser una influencia determinante en la adopción por parte de su país, de una política de seguridad común, sin importar su verdadera utilidad con respecto al interés nacional de cualquiera de las partes. Si el pueblo está convencido de que los objetivos de un estado vecino son robarles algunas de sus libertades de elección, pueden presionar a sus gobiernos para que rechacen propuestas que en realidad les habría convenido aceptar”.

Esto ocurre con frecuencia en Canadá, según Brister, “dependiendo de la estabilidad de la situación política local”. En México, “las percepciones negativas del público sobre las iniciativas y propuestas estadounidenses pueden provenir de la preocupación o miedo de que los EUA intervengan en asuntos locales o nacionales y que resulte en el clima de inestabilidad que prevalece en estos días”. Y en los Estados Unidos, “este fenómeno podría manifestarse como una percepción de que se está renunciando a la libertad de elección y/o la posición como un socio importante en la relación a los intereses de los miembros menores de la Alianza, cuando estos miembros en realidad deberían alinearse con las políticas de los EUA”.

La investigación de Brister también mostró que los objetivos de cada relación sobre seguridad nacional podrían resultar en un colapso de la seguridad a nivel operacional o táctico.

“Mi investigación refleja que con frecuencia hay más fricción y falta de armonía entre las agencias de un solo país que entre las agencias de cada país cargado con responsabilidades y misiones similares. Las razones de esta falta de armonía pueden ser reales y muy bien fundamentadas, tal como el uso seguro y eficaz de información delicada, u otras razones que reflejan el lado más oscuro de nuestra naturaleza humana, tales como la competencia por los dólares del presupuesto, luchas burocráticas de poder, o problemas jurisdiccionales, reconocimiento de la agencia, afán de superioridad y el ensalzamiento de la reputación personal”.

Tony Payán, profesor de ciencias políticas de la Universidad de El Paso y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez sugirió que el marco de trabajo actual de las dos ciudades sobre soberanía no está funcionando y propuso una opción que otorga más autonomía al gobierno local y menos al federal. “Yo pienso que México y Estados Unidos tienen que sentarse a la mesa, reconsiderar la autonomía de las diferentes regiones y crear verdaderas regiones fronterizas”, dijo.

El hoyo de una bala, resultado de una balacera en Ciudad Juárez se aprecia en la pared de la oficina de pat adauto, ayudante de la administración de la ciudad de El Paso. [THE ASSOCIATED PRESS]

El hoyo de una bala, resultado de una balacera en Ciudad Juárez se aprecia en la pared de la oficina de pat adauto, ayudante de la administración de la ciudad de El Paso. [THE ASSOCIATED PRESS]

“Para la historia mexicana, Ciudad Juárez siempre ha sido como el canario en el fondo de una mina. Siempre ha sido la primera en caer ante cada nueva tendencia en México, ha sentido intensamente cada cambio en el país y por eso es que Ciudad Juárez es importante para la seguridad mexicana”, explicó.

Payán, quien ha estudiado los problemas fronterizos durante los últimos 10 años, realizó un análisis profundo de los problemas actuales de Ciudad Juárez. Además de ser uno de los tres lugares más atractivos para los cárteles, Ciudad Juárez maneja casi el 20 por ciento del narcotráfico de todo el país, tiene altos niveles de inequidad social, tiene un déficit de instalaciones educativas, sufre de pobreza extrema y un deterioro de la aplicación de la ley y del sistema judicial, dijo. Casi 120,000 ciudadanos de entre los 13 y los 25 años no tienen acceso a la escuela o a un mercado laboral, y los cárteles se están aprovechando de esto. “Como los Estados Unidos sella la frontera, estos hombres no tienen adónde ir. Tenemos un total de 15,000 a 25,000 miembros de pandillas. Las más peligrosas, Los Aztecas y Los Artistas Asesinos, se han alineado con los dos cárteles de narcotráfico más grandes, y se están matando unos a otros. Y cuando uno ve las estadísticas, la mayoría son asesinos muy jóvenes”, expresó.

El aumento en el nivel de la violencia contra habitantes inocentes obliga a familias enteras a mudarse y muchos se van a El Paso. “Uno de cuatro hogares en Juárez ahora está vacío. No es sólo que México tiene estos problemas estructurales que necesitan resolverse, tienen que resolverse como un problema binacional porque los Estados Unidos están íntimamente ligados al negocio de las drogas”, dijo. Recomendó remarcar el asunto de la soberanía entre las dos naciones, agregando una fase de “desarrollo social, humano e infraestructural” a la Iniciativa Mérida y la ampliación de la cooperación bilateral de inteligencia para que incluya los sistemas judicial y de gobierno locales.

Impacto económico

El alcalde de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, fue invitado para hablar en la conferencia pero no pudo asistir por problemas de trabajo. Sin embargo, el alcalde de El Paso sí asistió y habló sobre los lazos económicos y culturales de su ciudad con Juárez. Cada año, fluyen 52 mil millones de dólares por concepto de comercio entre El Paso y Ciudad Juárez, pero los problemas de seguridad fronteriza “han restringido al comercio y lo han hecho más difícil”, dijo. “El alcalde Murguía y yo debemos trabajar respecto a nuestras economías fronterizas. Necesitamos trabajar en conjunto para atraer nuevas compañías y nuevas empresas que vengan a la región y mostrarles los beneficios de la industria maquiladora y las economías de escala que existen para ellos. Pero cuando pasas todo tu tiempo hablando sobre la seguridad en la frontera y la violencia del narcotráfico, realmente se hace muy difícil enfocarse en los negocios de las dos ciudades”.

Lasf ronteras Afectan: El precio al mayoreo de un kilo de cocaína depende de cuantas fronteras cruce.

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Las empresas norteamericanas también están reevaluando la idea de establecer negocios en Ciudad Juárez debido a su percepción de inseguridad y violencia desenfrenada que impera. El alcalde mencionó el caso de Epson Corp., que recientemente cerró una fábrica en Juárez y decidió reubicar 2,500 empleos a una ciudad más segura, lo cual ocasionó un impacto directo en El Paso. Por cada 10 empleos que se crean en México en la industria maquiladora, se crea solo uno en el otro lado de la frontera, dijo. Los registros del gobierno muestran que para noviembre del 2010, El Paso tenía un 10 por ciento de desempleo, comparado con la tasa del 25 por ciento en Ciudad Juárez

“Esta recesión económica ha exacerbado una situación que ya era mala por la seguridad fronteriza y la violencia del narcotráfico, y ha llevado a mucha gente a delinquir. ¿Se imaginan, si durante esta recesión no tuviéramos programas de protección social que nos resguarden, el seguro de desempleo o los cupones de alimentos? Y dado el reto de poner comida en la mesa para tu familia o verlos morir de hambre, y la opción de meterte al crimen organizado, ¿qué haríamos nosotros si estuviéramos en la misma situación y viviéramos en un país que no tiene la red social de seguridad para nosotros?”, dijo Cook.

El alcalde Cook no propone construir muros fronterizos, viéndolo desde una perspectiva económica. “Después de que gastamos tres millones de dólares por milla en la valla fronteriza aquí, los cárteles de narcotraficantes probablemente gastaron de 40,000 a 50,000 dólares y construyeron un túnel realmente profundo bajo la verja que no se acerca en nada a los tres millones por milla… Nuestro país ha estado tan preocupado sobre la seguridad fronteriza que casi se ha olvidado de la economía fronteriza”, declaró.

Otra perspectiva en la estrecha relación entre los problemas de la economía y la seguridad de la región fue presentado por el Dr. José Luis Valdés-Ugalde, ex director del Centro para la Investigación en Norteamérica (CISAN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuando describió cómo es que la industria del narcotráfico en México ahora es un componente significativo de la economía mexicana. Los hallazgos de la investigación de este experto incluyeron datos sorprendentes sobre el negocio del crimen organizado en México. Se descubrió que el narcotráfico es sólo uno de 22 tipos de actividad criminal en el país y representa entre el 45 y el 48 por ciento de las ganancias totales. Calcula que la venta de drogas ilegales produce de 25 a 40 mil millones de dólares al año, casi el 5 por ciento del producto interno bruto de México y el doble del valor de las remesas enviadas por mexicanos inmigrantes desde los EUA “Las demás actividades representan entre el 52 y el 55 por ciento. Esto quiere decir que si el consumo de drogas llega a cero, la red criminal seguirá viva”, agregó.

Salarios Comparados - El salario por hora de un trabajador en la industria de la manufactura depende del lado de la frontera donde trabaje - Fuente: Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática of México (INEGI)  [ILUSTRACIÓN ÁGORA]

Salarios Comparados - El salario por hora de un trabajador en la industria de la manufactura depende del lado de la frontera donde trabaje - Fuente: Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática of México (INEGI) [ILUSTRACIÓN ÁGORA]

Valdés-Ugalde piensa que a pesar de la guerra contra el crimen en México, se han creado nuevos espacios de ilegalidad, lo cual atrae la atención de los Estados Unidos y de la ONU. “Si el país está destinado a mantenerse protegido y seguro, los espacios de ilegalidad en México deben ser erradicados a cualquier costo”. El cree que esto no puede lograrse si los EUA no controlan el uso de drogas ilegales, reducen la influencia de la cultura de las pandillas en las escuelas entre los jóvenes y prohíben la venta de armas de asalto al público general.

“Las responsabilidades de México, que probablemente llevará décadas en cumplir, incluyen erradicar la corrupción del estado y reorientar el sistema de justicia de un modelo anticipatorio a un modelo acusatorio del adversario, construido en un sistema de inteligencia e integrado al aparato nacional, estatal y local de seguridad”, concluyó.

Otro experto, Gustavo Mohar, secretario general del Centro para la Investigación y Seguridad Nacional de México (CISEN), un órgano de inteligencia perteneciente a la Secretaría de Gobernación, aclaró que se representaba a sí mismo en el panel de la conferencia, no al gobierno, y compartió su opinión sobre la soberanía de las fronteras y la cooperación bilateral. No estuvo de acuerdo con el enfoque del profesor Payán sobre su solución para resolver los problemas de Ciudad Juárez y puso mayor énfasis en el hecho de que la mayoría de los delitos cometidos durante el gobierno del presidente Calderón habían tenido lugar en sólo cinco de los 2,445 municipios de México.

“No es que México sea un estado fallido. México está bajo una amenaza, la amenaza del crimen organizado que tiene mucho dinero, muchas armas y una asimetría en términos de una lucha, de un combate con las fuerzas del orden y con el proceso militar en México. Y se han tornado brutalmente violentos. Y han usado los nuevos medios, el YouTube, el Internet para proteger y proyectar sus amenazas y aterrorizas a sus oponentes, los otros cárteles, o al pueblo mexicano”, dijo.

Mohar dijo que México y los EUA saben poco sobre las verdaderas ganancias del narcotráfico y que sólo existen cálculos, en claro desacuerdo con las cifras que citó Valdes-Ugalde. “Es un problema que no se ha comprendido políticamente para que éste sea un trabajo más seguro, legal y ordenado. El narcotráfico es un delito federal y tiene que ser combatido por la autoridad federal”. Piensa que los países deben abordar este problema desde un punto de vista regional porque siempre que haya demanda, habrá un distribuidor de drogas.

“Necesitamos un enfoque más estratégico, tanto desde el punto de vista de aplicación de la ley, como de la cooperación militar, cooperación de inteligencia y llegar hasta lo más profundo del proceso que creó este problema”, continuó Mohar. “Debemos verlo desde un punto de vista social, desde un punto de vista de desarrollo económico, desde un punto de vista educativo. El presidente Calderón le ha dado un lugar de primer orden a Juárez en términos de una estrategia integral, que incluye el desarrollo social y comunitario”.

¿Dónde termina la violencia?

Al final de la discusión del panel, D. Rick van Schoik, director del Centro Norteamericano para Estudios Transfronterizos de la Universidad Estatal de Arizona, trajo el tema de la violencia colateral en la frontera. Mohar negó la existencia de violencia colateral de México, pero dijo: “Tenemos inteligencia e información de que existe una interacción intensa y creciente entre los cárteles en México y los narcotraficantes en los EUA, y que hay una conexión sistémica creciente entre los cárteles de la droga en México, o cárteles regionales, y los mercados regionales de los EUA. Por lo tanto, la naturaleza “ínter local” –término académico que engloba problemas internacionales y locales– de cómo los EUA combaten el tráfico de drogas en el país, cómo combaten el consumo de drogas, es algo que afecta a México”.

Los participantes de la sexta Conferencia Desafío Soberano escuchan a un agente de la patrulla fronteriza de los EUA hablando durante un recorrido en camión a lo largo de los alrededores de la ruda frontera de El Paso- Ciudad Juárez. [ÁGORA STAFF]

Los participantes de la sexta Conferencia Desafío Soberano escuchan a un agente de la patrulla fronteriza de los EUA hablando durante un recorrido en camión a lo largo de los alrededores de la ruda frontera de El Paso- Ciudad Juárez. [ÁGORA STAFF]

Valdés-Ugalde agregó que los legisladores estadounidenses han sido lentos en reconocer la evolución de las pandillas y los cárteles de la droga. “La violencia y la manera en que la vivimos en México no será necesariamente exportada a los EUA… La violencia está en México donde hay vacíos legales, vacíos políticos, vacíos económicos que deben llenarse y pienso que los cárteles están haciéndolo de manera muy eficiente. Esa es la razón por la que necesitamos urgentemente un grado de cooperación superior al que hemos llegado hasta este punto con los estadounidenses”.

Payán por su lado piensa que el tema de la violencia colateral es “irrelevante, a pesar de las decapitaciones y ejecuciones, porque el estado norteamericano es suficientemente fuerte para hacerles frente”, pero explicó el aspecto económico colateral. El negocio de las drogas “tiene raíces y desconocemos las cifras”. Algunos calculan que la mayor parte del dinero en realidad permanece en los EUA porque los cárteles mexicanos venden a las redes de distribución que ya están ahí y conservan la mayor parte del dinero. Así que, si es verdad que el dinero, como dice la secretaria Hillary R. Clinton, es de 25 mil millones de dólares, probablemente terminarán en México unos 6 a 8 mil millones; los restantes 17 a 18 mil millones seguramente se quedarán en los Estados Unidos, en billetes de 20, 50 y 100 dólares. Así que éste es un problema común.

“Yo sé que uno de los mayores obstáculos entre ambos países es la confianza. Y la confianza y el desarrollo de instituciones van de la mano. Sugiero que si esperamos a que surja la confianza, llevará mucho tiempo. Estos dos países tienen que sentarse a redefinir los problemas, desarrollar las instituciones conjuntas que enfrentarán el problema, y la confianza llegará. Si la construyen, vendrá”, agregó Payán.

Vista de la frontera entre México y los Estados Unidos. Ciudad Juárez se aprecia al fondo a la izquierda. [ÁGORA STAFF]

Vista de la frontera entre México y los Estados Unidos. Ciudad Juárez se aprecia al fondo a la izquierda. [ÁGORA STAFF]

Mohar mencionó la colaboración sin precedentes entre las agencias militares y de inteligencia de México y los EUA, pero sugirió que debe hacerse más. “Tenemos una estrategia común que siempre estamos revisando. Intercambiamos más inteligencia, capacitamos gente, y tenemos una visión a largo plazo así como objetivos a corto plazo. Pero necesitamos entender que México y los EUA tienen un desafío enorme que es la construcción de confianza, confianza entre las instituciones y entre las personas… Existe el interés común de tener un México estable y próspero, y necesitamos que los estadounidenses entiendan mejor los desafíos y dinámicas mexicanos. Hemos sido vecinos por muchos años, pero en realidad nos conocemos muy poco mutuamente”.

Van Schoik llevó el tema a un cierre, diciendo: “Ciudad Juárez tal vez pueda ser ‘el canario de la mina’ para el resto del mundo, no sólo para México, y es un pueblo fronterizo. Pero pronto todas las ciudades del mundo serán un pueblo fronterizo o transnacional. Estos actores subestatales presentarán amenazas, combinadas o no, las mismas que las ciudades no podrán manejar, y de ese modo se convierte en un desafío soberano”.

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