El general Victor E. Renuart Jr., comandante del Comando Norte de los Estados Unidos y el almirante James G. Stavridis, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, comenzaron el 2009 uniéndose en un evento de tres días con enfoque en los retos de seguridad regional a través de la

alianza entre el comando norte y comando Sur de los ee. UU. para dar prioridad a la frontera México-ee. UU.

Volumen 2, No. 2 2009

El general Victor E. Renuart Jr., comandante del Comando Norte de los Estados Unidos y el almirante James G. Stavridis, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, comenzaron el 2009 uniéndose en un evento de tres días con enfoque en los retos de seguridad regional a través de la frontera entre méxico y EE. UU. Según el almirante Stavridis, el propósito de la visita fue “para comenzar a entender los asuntos increíblemente complejos que rodean nuestra frontera sur; y cómo estos asuntos están profundamente relacionados con la región más grande de latinoamérica y el Caribe”. Este exclusivo evento enfatizó la fuerte asociación colaborativa y la cooperación cada vez mayor entre los dos Comandos Combatientes y la importancia de trabajar conjuntamente con méxico.

Esta fue la segunda visita exitosa del almirante Stavridis al Comando Norte desde el Seminario para los líderes legislativos de méxico (29-31 de mayo del 2008) para congresistas mexicanos. Ese seminario tuvo enfoque en los asuntos de la defensa y la seguridad binacional el almirante James G. stavridis (izquier da), comandante del comando sur de los ee. uu. y el general victor e. renuart Jr., comandante del comando norte de los ee. uu., leen Ágora antes de entrar en la discusión de los temas del día. entre los EE. UU. y méxico en preparación para la Iniciativa mérida.

El 8 de enero, el almirante Stavridis reunió a ex embajadores, oficiales militares de alto rango retirados, ejecutivos de negocios y analistas de estrategia, para encontrarse con el general Renuart y líderes superiores del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD) y del Comando Norte (N-NC) en su sede en la Base Peterson de las Fuerzas Aéreas, en Colorado Springs, Colorado.

El Comando Norte es la organización principal responsable de dirigir la colaboración entre organismos militares con méxico, mientras que el Comando Sur es un aliado importante con respecto a la seguridad del Golfo de méxico y al balance de los países al sur de méxico en América Central y el Caribe. Crear asociaciones fuertes y colaborativas que crucen los límites tradicionales militares y entre las agencias y los sectores públicos y privados para apoyar a méxico, es fundamental para la seguridad del hemisferio.

Al llegar al cuartel general del Comando Norte, el almirante Stavridis y el panel de comandantes del Comando Sur recibieron una cálida bienvenida del general Renuart, quien enfatizó la importancia de trabajar con méxico para enfrentar mutuamente los problemas de violencia por drogas, tráfico de armas y lavado de dinero en la frontera de méxico-EE. UU. Según el general Renuart, el reto estratégico es “fortalecer la capacidad mexicana de enfrentarse a estos problemas mientras trabajan con socios de varias agencias civiles de los EE. UU. en el lado estadounidense de la frontera”.

El general Renuart presentó personalmente la información para ambos comandos y contestó preguntas de los miembros del panel del Comando Sur sobre la singular estructura de doble comando con Canadá, las misiones integradas del N-NC, las operaciones marítimas de la Armada mexicana, las amenazas cibernéticas y el intercambio de información con los militares mexicanos. El almirante Stavridis apuntó que aproximadamente el 33 por ciento de las drogas ilegales se transportan por aire, 50 por ciento por mar, y el resto por tierra. la circulación de narcóticos por aire de Suramérica a Norteamérica se ha reducido por más del 80 por ciento. Esto evidencia que la guerra contra el tráfico de drogas ilegales está afectando la cantidad y la calidad de las drogas en la calle. la oferta de drogas ha disminuido mientras que el precio ha aumentado dramáticamente.

Tras la sesión informativa para ambos comandos, el grupo recibió otro informe sobre “la frontera suroeste” desde una perspectiva de inteligencia enfocada en la violencia por drogas, la inmigración ilegal, la economía y el camino por recorrer para méxico. A ésta le siguió un informe sobre las “Iniciativas entre Agencias para la Frontera Suroeste” enfocada en la importancia de la colaboración entre las distintas agencias civiles de los EE. UU. y méxico. las iniciativas exitosas han incluido los proyectos de ayuda humanitaria de US$ 1.5 millones en el año fiscal 08/09, al igual que las iniciativas de “Cooperación para la Seguridad del Área de Operaciones-Desarrollo de la Capacidad para Formación de Alianzas entre Agencias” de US$ 1.3 millones para méxico. la sesión final cubrió el “Intercambio de Información en la Frontera Suroeste” y se enfocó en el plan a largo plazo para intercambiar información de radar con méxico.

la parte de la visita del Comando Norte terminó con el general Renuart agradeciéndole al almirante Stavridis y al panel de comandantes del Comando Sur por sus francas y abiertas discusiones sobre los complicados asuntos y los significativos retos asociados con la frontera entre méxico y EE. UU. Enfatizó en la necesidad de crear nuevas autoridades y recursos del Departamento de Defensa para apoyar al presidente Calderón y a los militares mexicanos en su lucha contra las organizaciones de narcotráfico en méxico. El grupo del Comando Sur luego continuó hacia El Paso, Texas, para la próxima parte del viaje.

Al llegar a El Paso, el almirante Stavridis y el panel hicieron un recorrido por la frontera terrestre con el equipo de la Patrulla Fronteriza de los EE. UU. responsable de más de 300 millas de la frontera entre méxico y EE. UU., donde convergen Nuevo méxico, Texas y méxico. El almirante Stavridis quedó impresionado con el recorrido y satisfecho porque los miembros del panel tuvieron la oportunidad de “caminar por el terreno” y de “aprender sobre la tecnología, las tácticas y los procedimientos más modernos que utiliza la Patrulla Fronteriza de los EE. UU. en su desafiante, peligrosa e importante misión”.

El grupo luego viajó al Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC) para una serie de sesiones profundas informativas sobre los complicados asuntos tácticos que rodean la frontera de méxico y EE. UU. la tarde comenzó con sesiones de información para el comando sobre la “Fuerza Conjunta del Componente Terrestre” y la “Fuerza de Tarea Conjunta Norte” que esbozaron el rol del Apoyo de Defensa para las Autoridades Civiles en la región fronteriza del suroeste.

A estas sesiones le siguió un informe en la que se explicó cómo el Centro de Inteligencia de El Paso apoya las operaciones federales, estatales y locales del orden público. Aunque está administrado principalmente por el Departamento Estadounidense Antidroga de los EE. UU., EPIC es verdaderamente una operación entre agencias compuesta por más de 300 profesionales de inteligencia y del orden público de 15 agencias diferentes, incluyendo representantes del Departamento de Defensa. la misión de EPIC es apoyar a los componentes del orden público y de interdicción a través del

análisis y la diseminación oportuna de inteligencia sobre el tránsito de drogas y de inmigrantes ilegales, y sobre las organizaciones criminales responsables de estas actividades ilegales. la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego y Explosivos continuó con un informe acerca del programa Proyecto “Gunrunner”. El Proyecto Gunrunner ha tenido éxito en rastrear el tránsito de armas de fuego ilegales en ambos lados de la frontera de méxico y EE. UU., incluyendo el reto particular del tráfico internacional de norte a sur. El último informe del día estuvo a cargo de la División de El Paso del FBI y trató sobre el “Programa de Enlace de la Frontera de EE. UU y méxico”.

A través de este excepcional evento, los participantes observaron que la frontera suroeste de los Estados Unidos sirve, en muchas maneras, como una posición de ventaja única desde la cual se puede observar claramente una gran cantidad de desafíos regionales. Ciudad Juárez, méxico, es el epicentro de una batalla de varias facciones para controlar las rutas de narcotráfico lucrativas. Pero la violencia extrema en el norte de méxico es solamente la más visible y palpable evidencia de los profundos retos sociales que abarcan toda latinoamérica y los cuales no se pueden atender efectivamente con enfoques unidimensionales. Indudablemente, el reto para los Estados Unidos actualmente es ver nuestra relación con méxico y con toda latinoamérica con un matiz multidimensional.

Cada agencia federal, estatal y local que tenga un rol en apoyar a méxico puede aprender mucho a través de programas activos y creativos con socios no tradicionales en sectores poco familiares. Ver el problema como más que un problema de drogas, seguridad, comercio o desarrollo les permite a las autoridades federales, estatales y locales trabajar en conjunto con socios privados y multinacionales para desarrollar enfoques creativos y efectivos.

El almirante Stavridis lo resumió mejor, planteando que, “Está claro que los retos de la frontera son significativos; pero con esfuerzo, diálogo honesto, recursos suficientes, y un compromiso a largo plazo, la región puede ser próspera y segura, reflejando el excelente estado general de las relaciones entre los EE. UU. y méxico. la cálida amistad entre nuestras dos naciones es un elemento crucial en las Américas hoy en día”.

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