Un derrumbe de tierra unió a las fuerzas de rescate
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Megáfono en mano, Eduardo Hernández fue el primero en gritar que una colina se estaba derrumbando sobre la aldea de Santa María de Tlahuitoltepec, ubicada en la montaña.
Hernández, Secretario de Salud del pequeño pueblo de 9,000 habitantes, fue una de las 11 personas que perdieron la vida en el desprendimiento de tierra junto con la mayoría de su familia. Un total de 36 personas murieron en el sur de México en una serie de desprendimientos de tierra que comenzaron en septiembre del 2010 durante una intensa temporada de huracanes.
Hernán Lagunas, funcionario estatal quien trabaja en triaje en el pueblo del estado de Oaxaca, comentó, “él estaba afuera advirtiendo a la gente y gritando que había un peligro inminente y, aparentemente, lo sorprendió la tragedia cuando regresó a su casa a dormir”.
Hernández no fue el único que se apresuró en dar la alarma. Ulises Ruíz, Gobernador del Estado, no perdió tiempo en organizar una operación nacional de rescate para ayudar al poblado de habitantes indígenas Mixe. Un helicóptero militar y varios cientos de socorristas —soldados, la policía estatal y federal además de los bomberos y elementos de la defensa civil y la Cruz Roja— salieron desde las 5:00 a.m. para llegar a la población afectada. Asímismo, los países vecinos se prepararon para prestar ayuda.
La metodología de la participación integral del gobierno en la operación de rescate demostró ser efectiva. En el sitio del desprendimiento de tierra, cerca de 100 personas se unieron a los socorristas, golpeando con picos los escombros para tratar de remover las toneladas de tierra que arrasaron las cuatro casas. Docenas de elementos de la policía estatal y los bomberos estaban entre los que escarbaban en el río de lodo y piedras que arrasó la colina el 28 de septiembre.
“Hemos estado usando una excavadora, pero el lodo es demasiado. Ni siquiera podemos ver las casas, ni oír gritos, no podemos oír nada”, comentó Donato vargas, un funcionario en Santa María de Tlahuitoltepec, sobre los retos que enfrentaban los socorristas.
Los socorristas persistieron en su esfuerzo a pesar de que las carreteras locales estaban destruidas. El 28 de septiembre, el presidente Felipe Calderón informó en su cuenta de Twitter que un comandante del ejército y 30 soldados habían llegado al pueblo a pie y proporcionaron un informe de los daños.
Santa María Tlahuitoltepec, ubicado a 2,400 metros (7,875 pies) sobre el nivel del mar, es conocido por mantener su cultura indígena, especialmente su música. Los residentes hablan Mixe, el idioma nativo, y su orquesta de jóvenes músicos ofrece conciertos en todo México.
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Antes de los desprendimientos de tierra, la región había sido azotada por las destructivas inundaciones que dejó a su paso la tormenta tropical Mateo. Las semanas de aguaceros, que de acuerdo a fuentes oficiales fueron las más torrenciales jamás registradas, causaron estragos en una extensa zona en el sur de México. Las tormentas inundaron ciudades, poblaciones y valles, destruyeron miles de casas, dañaron sitios históricos e inundaron grandes extensiones de tierras de cultivo.




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